Sin la lectura... ¿Quién soy yo?
Capítulo 3
e-PERIODISMO y la ESCRITURA VIRTUAL
En la siguiente jugada de este "juego de abalorios" y que ahora propongo, es aquella de la que deberá emanar algo así como una introducción al e-PERIODISMO, sea cual sea el destino hacia el que se dirija y al que se arribe.
En la jugada anterior abrí el asunto de la escritura de textos impresos y de la ESCRITURA VIRTUAL, esa que debe sintetizar el diseño, lo audiovisual y, por supuesto, el texto. Así que empiezo por lo básico.
La más sencilla de las definiciones de COMUNICACIÓN: hacer común, me sirve para proponer la siguiente reflexión:
Ampliando el sentido de ese hacer común, este se refiere al hecho de que un sujeto utiliza los medios de comunicación de que dispone para ejercitar esa habilidad primordial de comunicar, para sobrevivir que es, como ya se explicó anteriormente, conocer y determinar lo que los otros sienten, piensan, imaginan, creen, conocen, etc., así como para expresar, transmitir o disimular lo que él mismo siente, piensa, imagina, cree, conoce, etc.
Este proceso comunicativo, con todas sus variantes y variables, es el que le permite a todo sujeto la interpretación, el dotar de sentido y el determinar sus decisiones y acciones; es un proceso de intercambio de información que al igual que modifica la información misma, crea conocimiento y transforma a ambos sujetos a la realidad misma.
Si nos atenemos al clásico esquema del proceso de comunicación (Emisor-Codificación-Medio-Decodificación-Receptor), lo que en este punto es importante para la ESCRITURA VIRTUAL es que están emergiendo elementos completamente nuevos y desconocidos.
Tanto el emisor como el receptor apenas están evolucionando mental y fisiológicamente para adaptarse a las nuevas realidades creadas por la ciencia y la tecnología, como ya se explicó antes (1).
Vale la pena tener en cuenta que la atención debe enfocarse hacia la adaptación de las personas en el uso de las tecnologías a partir de las funciones que la misma tecnología trae implícitas. La tecnología al servicio de las personas y no las personas al servicio de la tecnología.
Como ya se sabe, la codificación y decodificación de la información que se maneja en el proceso de comunicación todavía se está realizando con los códigos de las tecnologías anteriores y la aparición de nuevos códigos son apenas ensayos e iniciativas que los mismos usuarios van desarrollando, por ensayo y error, con mayor o menor éxito y permanencia unos que otros.
Por ejemplo, esas formas de escribir que utilizan los usuarios de los chats y los foros. O las formas particulares como se expresan aquellos que comparten sus cosas en YouTube o MySpace, etc.
Si se analizan esas codificaciones es posible llegar a establecer algunas tendencias e interpretar algunos modelos más o menos universales y sintetizables. Pero esa es una jugada para la que es necesario hacer otras jugadas previas.
Así que hago una jugada lateral y me intereso por otro fenómeno interesante.
Se me ocurre pensar que en este asunto de descubrir conocimiento, su comunicación y el manejo de la información, el Homo-Humano ha retornado al punto de origen.
Un punto de origen similar pero más allá de aquel momento en el cual el cerebro y la mente empezaron a evolucionar y adaptarse para llegar hasta el momento actual.
Algo así como, empleando una interpretación libre del "eterno retorno", de Nietzsche, se estuviera en un momento en el cual ha sido posible retornar para hacerlo todo de nuevo, sólo que, con el beneficio o el perjuicio, de la experiencia acumulada.
Es que la similaridad con ese momento primordial del origen es mayor de lo que pudiera pensarse.
En primer lugar, el primer Homo-Humano dotado del cerebro y de la mente, como los que ahora poseemos, se percibió ante lo desconocido: sujeto y objeto. Él mismo era nuevo y desconocido para sí mismo, igual le era aquel mundo en el que estaba inmerso... sin saber por qué.
Imagínese a aquel primitivo Homo-Humano que de un momento a otro dejó de ser el "Homo Sapiens", ese que por millones de años ejercitó y se transmitió, de generación en generación, unas mínimas habilidades con las que sobrevivir y a las que muy poco cambió, mejoró o transformó. Por ejemplo: el uso del fuego; unas pocas herramientas de madera, roca y arcilla; algunas habilidades comunicativas y, quizás, alguna singularidad simbólica que le daba sentido a su socialización.
Para, en ese momento primordial, verse transmutado en un Homo-Humano que disponía de un cerebro y una mente consciente de sí misma, capaz de descubrir conocimiento, así como de transformar y proyectar, en el tiempo y en el espacio, todo aquello que percibía. Y algo más, fue consciente de un nuevo tiempo y un nuevo espacio... “más allá”.
Pues bien, ese primer Homo-Humano estaba en las mismas circunstancias y condiciones en las que se encuentran los Homo-Virtuales de hoy.
Sólo se tienen a sí mismos para conocer, crear y transformar sus realidades internas y externas: La palabra, definida como lo hace el filósofo sufí andalusí, Ibn-Arabi:
"Una letra de la que tú eres el sentido".
Y, es en ese momento en el cual se puede establecer para el Homo-Humano y su mente, lo que voy a llamar:
PUNTO DINÁMICO: momento en el cual se percibe algo y se genera una reacción en una espiral sin fin que descubre conocimiento y acumula experiencia, lo que a su vez... y continúa la espiral (claro que la experiencia muchas veces es una información que descartamos en nuestra vida cotidiana, a veces, para nuestro dolor y frustración).
Ese es el proceso maravilloso que pone en funcionamiento expansivo al cerebro y a la mente, estableciendo pautas definidas, flexibles y plásticas.
En fin, esos son asuntos que manejan las neurociencias y que aquí me sirven para empezar a analizar cómo percibir, codificar, decodificar y transmitir información en las nuevas realidades virtuales.
Cuando pienso que el Homo-Humano se percibe y percibe la realidad con todo su cuerpo y que ambas realidades, de cierta manera son virtuales o, mejor, virtualizadas por la mente, creo que el asunto de la comunicación se puede resolver a partir de querer expresar las sensaciones en códigos universales de codificación y decodificación, de lenguajes e idiomas, como herramientas para interpretarlas, dotarlas de sentido, utilizarlas y compartirlas.
Como ya lo expliqué antes: la comunicación está presente en toda acción y actividad de percibir y expresar.
Por ejemplo, en el principio fueron los sonidos, los gestos, las señas y señales. Más adelante los mismos se fueron refinando hasta derivar en signos, símbolos y metáforas, en lenguajes e idiomas orales y en la representación plástica, etc. Se inventaron la escritura, los medios audiovisuales y, ahora, la realidad virtualizada.
De ser Homo-Humanos que interpretábamos y trasformábamos la realidad con todo nuestro cuerpo (la ciencia, la tecnología y la técnica, según McLuhan, inventan extensiones para nuestro cuerpo), pasamos a ser Homo-Humanos de la palabra hablada y escrita, escuchada y vista (extensiones de la memoria). Y, ahora, tendremos que convertirnos en Homo-Humanos virtualizados (extensiones de la virtualidad del cerebro y la mente).
Todo ello responde a las formas como nos adaptamos para percibir las realidades, procesarlas, comprenderlas, interpretarlas, dotarlas de sentido, acumularlas y comunicarlas.
Entre un extremo: percepción, y el otro: expresión, se sucede la comunicación, se sitúan los códigos que permitirán el proceso mental, la comprensión, la interpretación, la dotación de sentido y, por supuesto, la comunicación, entonces será necesario establecer tales códigos.
Para empezar, ya se cuenta con una serie de códigos que operan para actividades comunicativas propias: comunicación no-verbal, comunicación verbal, comunicación escrita y comunicación audiovisual y, aun cuando, en muchas circunstancias funcionan con simultaneidad, las cualidades y características de tal funcionamiento se pueden analizar de manera independiente pues los códigos operan por separado, así se combinen, mezclen y reaccionen para crear nuevos códigos, como si de una química se tratara.
La comunicación virtual, en cambio y así parezca que combina esos códigos, opera de manera total e integrada. El usuario que hace la LECTURA VIRTUAL, percibe la totalidad del mensaje y, a partir de esa percepción, realiza el proceso mental de comprender, interpretar, dotar de sentido y responder.
En consecuencia, quien va a realizar una comunicación por un medio virtual tendrá que ofrecer a ese lector una ESCRITURA VIRTUAL que ambos puedan procesar y a la que se le pueda hacer una LECTURA VIRTUAL.
Analicemos entonces cómo deberá ser la escritura de esa realidad virtual para poder desarrollar un código que haga eficiente y eficaz su lectura.
¿Qué elementos conforman una realidad virtual y cómo la lee el cerebro?
Los elementos básicos y prácticos, como ya lo hemos dicho, son: el diseño o disposición; los elementos visuales, estáticos o dinámicos, entre los que deben incluirse los signos de la escritura, y el sonido. Algún día se logrará la incorporación del tacto, el olfato y el gusto o sabor... virtualizados.
La percepción, así pueda parecer una y total, no lo es tal. El cerebro tiene una organización priorizada, jerarquizada y, lo que es más importante, con áreas, enlaces y pautas de mayor o menor tamaño, para procesar lo que percibe, convertido en sensaciones.
Por ejemplo, una vez recibido un estímulo, una sensación, prioriza la intervención de la visión y a partir de allí jerarquiza el análisis: tamaño físico, movimiento o dinámica, forma, color, textura (tanto al tacto como a la vista), temperatura, sonido y sabor (si los posee).
Ello se sucede así porque más de la tercera parte del cerebro se encarga de manejar la visión, de ahí que se le haya dado tanta importancia, filosófica, psicológica y biológica, al sentido de la vista y a la mirada, hasta el punto de que se corre el riesgo de ser controlados y dominados por la "dictadura de la imagen". Además, la mayor parte de la acumulación de nuestras memorias y recuerdos, son imágenes, signos y símbolos. Memoria visual virtualizada.
De lo anterior se puede deducir que lo qué se ve, determina las prioridades y jerarquías para la comprensión y la interpretación. Como quien dice, el código del diseño será el que facilite y mejore la percepción y el resto del proceso.
Ahora bien, los otros elementos: audiovisuales y texto (entre otras cosas, este último también es un elemento visual), deberán corresponderse con el diseño, conste que dejo muy claro que deben corresponder y no estar supeditados.
En otras palabras, toda comunicación virtual que se ejecute deberá estar realizada en un código en el cual lo visual y lo auditivo estén unificados, en el que cada elemento sea parte de un todo y un todo a su vez, pero nunca unos todos independientes que se organizan con una lógica que los muestre agradablemente (la estética es importante pero supeditada).
Para utilizar ejemplos comunes y sencillos: las vallas publicitarias y las carteleras están constituidas para comunicar una idea con elementos gráficos que incorporan imágenes y signos que se espera que el cerebro lea como un todo.
Sobre los medios de comunicación y el lenguaje es mucha la tinta y los dígitos que han corrido bajo el puente. Para mi gusto, el trabajo de investigación realizado por McLuhan y sus discípulos, quienes, desde Canadá, han mantenido vivo y evolucionante el asunto con los enfoques teórico prácticos del maestro, más concentrados en la interpretación y la aplicación del lenguaje de los medios de comunicación que las investigaciones de los europeos, sausserianos, estructuralistas y posmodernos, más interesados éstos últimos en la filosofía, la metafísica y las ideologías del lenguaje.
Por ello recomiendo el texto editado, compilado y publicado por Edmund Carpenter y Marshall Mcluhan: El Aula Sin Muros. Investigaciones sobre técnicas de comunicación. En especial el ensayo: Los nuevos lenguajes, de Edmund Carpenter (2).
En fin, las reflexiones sobre este asunto general podrían extenderse, pero es el momento de empezar a pensar en cuál debiera ser la naturaleza propiamente dicha del texto o, mejor, cuáles deben ser los signos escritos, visuales y auditivos, en la comunicación virtual y en la ESCRITURA VIRTUAL.
Pero, ese será el motivo para la próxima jugada.
NOTAS
(1) Ver también: Iván Rodrigo García Palacios, LECTOR-LUDI, Manual de iniciación a la alquimia de la lectura, Medellín, 2007, capítulos de la primera parte: La lectura. Ver Blog: http://lectorludi.blogspot.com/.
(2) Los interesados pueden "bajar" el texto completo de Libros Tauro http://www.LibrosTauro.com.ar.
Edmund Carpenter fue uno de los alumnos más cercanos a McLuhan y director del Instituto Marshall Mcluhan de la U. de Montreal, dedicado a la conservación y desarrollo de su legado.
Tanto la escritura virtual como la lectura virtual, son un trabajo experimental y en progreso, en especial para los medios de comunicación virtual que se incluyen en la red. En tal sentido, es poco lo que se ha escrito y muy generales las discusiones que se han realizado. Por ello, sería interesante generar una corriente de ideas que permita analizar su naturaleza y funcionamiento.
domingo, 16 de septiembre de 2007
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